domingo, 6 de mayo de 2012

Ya era hora, ahora me toca a mí...

Ya era hora, ahora me toca a mi...
MAMÁ , una palabra de dos silabas, pero "endebe" todo lo que encierra.
Y es que una madre hace muchisima falta, porque lo da todo sin esperar nada a cambio, porque cuando lo hace tan solo es un bien para el hijo y porque si no fuera por ellas no estaríamos en este mundo, bueno.... por ellas y por el padreeeeeeeeeeeee que aunque sea poco algo pondrá.
Aun recuerdo cuando yo me convertí en mami y de noche nos fuimos camino del hospital, tan solo había roto aguas, no me dolía nada, pero el padre de la criatura se empeñaba en ir con el coche a toda leche, con pañuelos en las ventanillas y demás ( esto debía ser un trastorno de su infancia y culpa de Cine de Barrio por poner tantas películas de Paco Martinez Soria, menos mal que era de noche y no nos vio el vecindario ¡por Dios que vergüenza!). A la criatura no le dio por pedir paso hasta las 4 de la madrugada y ¡Joder! que manera de pedir paso...
En el hospital solo había dos paritorios y en ese preciso momento y en ese preciso lugar se les ocurrió venir al mundo a cuatro criaturas a la vez ( si quedan para hacer botellón, fijo que no coinciden), la única primeriza, mi menda, ignorante de la vida e inesperta en lo de parir, y la única a la que podían hacer cree que esos dolores eran ganas de ir al lavabo.Tres partos tube que aguantar, así salio mi niña con una cabeza de pepino que no sabias que hacer si besarla o echarla en la ensalada. Gracias a Dios la cabecita volvió a su forma normal porque yo casi creí haber parido a Epi.
Se que hay madres que piensan que es una experiencia muy bonita, pero yo soy de las que piensan que lo bonito empieza cuando por fin, le ves la cara a tu hijo, porque me queréis explicar que tiene de bonito estar retorciendote de dolor, entrar a una sala fría, con un camsión con el que se te ve toda la retaguardia y que un tío al que no conoces de nada te diga: Señora tumbese en esa camilla y ponga las piernas en los soporte, y tu por mas que mires no veas los soportes y cuando los encuentras ves que están a tu espalda y pienses: este tío se cree que yo soy contorsionista ¿o que?. Al poco (o al mucho, depende lo corta que sea la horita) oyes un llanto, que te sera familiar "pa to" los restos, de los restos, amen. Y  un poco después ves al señor de antes, con el brazo como rebuscando dentro tuyo y tu rezas... ¡Por Dios que no saque otro chiquillo que me muero!.
¡En fin! que menos mal que esa penuria se olvida, porque si no, mas de un hijo no tendríamos.
A mi se me olvido a los tres años, repetí y vuelta a empezar, pero esta vez tan solo fueron diez minutos.
¡Feli Dia de las Madres a todas!


Besos.


3 comentarios:

  1. Me ha encantado tu entrada ... y que bonito es ser madre !!

    Un besito guapi !!

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  2. Lo que me he reido no te lo puedes imaginar. Ahí os veía yo a ti con el pañuelo en mano fuera de la ventanilla, que gracia.
    Y la verdad es que tienes toda la razón que de bonito solo cuando ves la cara de tu hijo. O no la ves hasta que te despiertas de unas cesáreas y todo el mundo te está hay que guapiño es y tu medio drogá no sabes de que te están hablando. Pero a pesar de todo mis hijos son unos quitapenas (aunque a veces te dan disgustos).
    Feliz dia de la madre para ti también. Un besín

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